Siempre he pensado que el patchwork se puede usar con fines terapéuticos, yo
misma, en mis inicios lo pude comprobar, ya que atravesaba un estrés importante
cuando el médico me dijo que tenia que dejar de lado papeles, calculadora,
lectura.... y empezar a hacer cosas con mis manos y trabajar con texturas y
colores distintos.
Ahora lo puedo reafirmar e incluso recomendar firmemente, y no
solo con mis alumnas que tienen algún problema físico o psíquico etc... Si no con
mi madre, a la que después de cuatro colchas de granis, inicié en el mundo de
patchwork con "el jardín de la abuela".
Ya os mostré la colcha que me hizo
a mí aquí, pues bien esta semana me ha
mandado por correo dos colchas más: una para mí cuñada Amalia y una para Núria
mi hermana.
Están encima de mi mesa para acolchar y mandárselas de nuevo.
Mi madre y su compañero "alemán" ya han empezado a ir a un centro
de día, y le encanta, pero lo que más le gusta es hacer hexágonos y hexágonos,
además involucramos también a mi padre que la va guiando por donde debe
unirlos.
Es una forma de tenerla entretenida y que se sienta útil, que su mente
trabaje, cuente, combine colores... y se sienta muy muy bien cuando todo el
mundo le alaba su trabajo.
Espero que nuestra pequeña experiencia sirva para personas que estén en
situaciones similares.
Feliz fin de semana!